Hace tiempo (no sabría ponerle una fecha fija), probablemente más de un año y posiblemente también más de dos, empecé a plantearme para qué me había servido la licenciatura de Historia del Arte… ya que muy pocas veces había trabajado en algo relacionado con los estudios (sí, algunas visitas guiadas, recepción en un museo, programaciones didácticas de arte para niños y adolescentes en empresas educativas..) pero todo temporal y poco constante, y ya hacía unos años que mis trabajos se alejaban de la formación académica… Y la verdad es que no me hacía ninguna gracia que ese trabajo se fuera por el retrete (¿acabo de utilizar la palabra “retrete”?). Tenía bastante claro que las oposiciones serían lo último (aunque me saqué el antiguo CAP/Máster en profesorado por si las moscas…); pero si no opositaba… y la oferta para trabajar en los museos de mi ciudad estaba complicado tirando a muy complicado cuasi imposible, qué leches hacía con mi titulín debajo del brazo… Sí, ya sé que se os ocurren muchas barbaridades.. Ese es otro capítulo aparte, lo de la titulitis en este país es de traca.. en fin…
Surge la gran pregunta: ¿Qué hago con mi carrera?
Pues lo que hice fue empezar a preguntarme a mi misma qué cosas se me daban bien y de qué manera podía combinarlas con la Historia del Arte. Llegué primero a la Gestión Cultural, pero en principio sólo vi que estaba destinada a unos cuantos gestores culturales-funcionarios (no conocí en ese momento a ninguno que trabajara en lo privado o por cuenta propia), por lo que nos quedamos en el ámbito institucional, todo rollo de “proyectos, presupuestos generales, boas, boes, bois y demás familia…” rollazo total!.
Desestimada la opción, seguí buscando y fui a dar con los cursos de Marketing para museos: ooooohhhh! se abrió un mundo multicolor ante mi. A partir de entonces, mi cabeza ha llevado un ritmo más frénetico de lo normal, porque veía que ahí podía haber salidas profesionales, porque, realmente, en la situación en la que nos encontramos, los presupuestos públicos no dan para nada en cultura y, o bien cambiamos el chip y los artistas y los centros culturales consiguen nuevas maneras de financiarse o la llevamos clara… Así que me afané en mi propósito de formarme en este nuevo asunto, del todo desconocido para alguien de letras de toda la vida… pero me resultaba tan revelador, tan nuevo y tan todo que me parecía la salvación a todos los problemas del mundo mundial cultural en el que caben todas las disciplinas artísticas: no sólo pintura, escultura, fotografía… también danza, música, teatro… era maravilloso!!
El descubrimiento del Marketing Cultural ha sido uno de los grandes momentos de esta historia, pero, sin duda, no serviría de nada si no hubieran pasado dos cosas:
- Uno/ One/ 1/ I (palito): muy importante, muy importante: salir de mi zona de confort. Probablemente lo más difícil de todo. Lo que más cuesta. Porque no sabes a qué te enfrentas, es lo desconocido total, es la selva.. Pero si no lo intentas, no sabrás nunca si funciona o no, si es lo que andabas buscando o si tienes que seguir probando… pero hay que salir, hay que probar y hay que aventurarse. También eso tiene su encanto. Sólo que el miedo al fracaso a veces es más fuerte, pero sólo a veces. La cuestión es moverse, probar y de todas todas, lo que seguro vamos a conseguir es aprender. Siempre aprendes, tanto si te equivocas como si aciertas, pero siempre aprendes algo, y eso es lo más importante, lo más valioso.
- Y dos/two/2/ II (palito palito): ¡¡conocer gente en mi misma situación!! Y pensaba que estaba yo sola en el mundo… y hay más historiadores y artistas en mi situación!! Ya no sólo sin trabajo “de lo suyo” (esto ya lo sabía..) sino con las mismas inquietudes que yo, con ganas de hacer cosas nuevas, con ganas de colaborar, de movilizar, de renovarse y actualizarse y de no darse por vencido, a pesar de la que está cayendo…
Hace unas semanas estuve en unas jornadas de #arteyredes en Zaragoza y supuso para mi un gran empujón, sobre todo emocional, para no cejar en mi empeño de seguir hacia delante, de no dejar de pensar, de proyectar, de proponer. Porque hay muchos profesionales que están haciendo unos trabajos buenísimos y que están dando resultado, porque se están adaptando a los tiempos y sus ideas están funcionando. Fue muy agradable poder charlar con Roberto de Infoculture (@es-infoculture) o descubrir los trabajos y ejemplos de diferentes bloggeras y gestoras culturales como Laura de @via_di_uscita, Nati de @musas20 o Pilar DM de@eldadodelarte.
Hay que adaptarse a los tiempos. Y hay que creer en uno mismo.
Si juntas estas dos cosas y las añades al Marketing cultural, ¿qué resulta? VIVO DEL ARTE (que no del aire)

No hay comentarios:
Publicar un comentario